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Con qué sueñan los bebés?
Te invitamos a adentrarte con nosotros en el fascinante mundo onírico de tu hijo. ¡Te va a sorprender!
Los sueños de los bebés
En ninguna otra etapa de nuestra vida dormimos tanto las personas como cuando somos bebés. Los recién nacidos suelen dormir entre 16 y 18 horas al día, en siestas profundas de unas tres horas de duración, aunque algunos son mucho más considerados con sus papás y ya desde el principio descansan por la noche casi del tirón. Si estás embarazada es más práctico no contar con esta última opción, ya que son muy pocos los bebés que desde el principio dejan dormir toda la noche a sus padres.
Dos fases del sueño
Sea cual sea el caso de tu hijo, que duerma del tirón o que el hambre le despierte cada tres horas como un reloj para ser satisfecha en el acto, y aunque cada niño es un mundo y el sueño un proceso evolutivo, podemos afirmar que todos los bebés pasan por dos fases de sueño muy bien diferenciadas:
Sueño profundo: También se conoce como “sueño lento”. Se trata de una fase de la que es difícil despertar, en la que no se tienen sueños y de la que depende en gran medida que el descanso sea o no reparador.
Fase REM: A diferencia de la etapa anterior, en este periodo el cerebro está muy activo (casi tanto como en la vigilia). Las siglas REM corresponden a “rapid eye movement”, el movimiento rápido que los ojos hacen bajo los párpados durante este tiempo, y es en esta fase cuando soñamos.
A medida que los bebés van creciendo, las horas dedicadas a dormir se reducen y al mismo tiempo la duración de estas fases va cambiando; su sueño se enriquece y se vuelve más complejo, con fases que compartimos los adultos, como la somnolencia o una etapa de sueño ligero antes del profundo.
El motivo de estos cambios responde simplemente a las necesidades vitales del niño: despertarse cada tres horas le “ayuda a sobrevivir”, es la única forma que tiene para comunicarse contigo y hacerte saber que necesita alimentarse. Lógicamente, esta necesidad de mamar va alargándose en el tiempo a medida que se hace mayor, con lo que la necesidad de despertarse también desaparece.
Por otro lado, si ya desde recién nacidos los bebés tuvieran todas las fases que tenemos los adultos, su ciclo de sueño sería a la fuerza más largo, lo que interferiría en esa necesidad vital de despertarse cada poco tiempo.
¿Cuánto sueñan los bebés?
Nos centramos en la fase REM, cuando éstos hacen su aparición. Es curioso que a día de hoy este no sea un tema demasiado investigado, aun cuando el bebé pasa el 50% de su sueño en esta fase (los prematuros, el 70%), mientras que en los adultos la fase REM ocupa únicamente el 25% de nuestro sueño total. Así, mientras los mayores soñamos como mucho unas dos horas cada noche, los recién nacidos lo hacen más de seis, ¡una barbaridad!
Los científicos hablan
No hay muchos estudios serios sobre con qué sueñan los bebés. Quizá el más reputado sea el que dirigió hace unos años el doctor Charles P. Pollack, director del Centro para la Medicina del Sueño del Hospital Weill Cornell de Nueva York. Este especialista confirmó lo que se sospechaba, que los bebés sueñan. Su fase REM así lo aseguraba. Sin embargo, cuando se le hizo la pregunta del millón, “¿con qué sueñan?”, sólo pudo dar algunas pistas: “presumimos que con cosas pertenecientes a su universo infantil, pero no podemos saberlo con seguridad”.
¿Sensaciones o vivencias?
Hoy en día, los especialistas se inclinan por pensar que los recién nacidos sueñan principalmente con sensaciones: texturas, olores, el sabor de la leche materna, el calorcito del baño o el frío al salir de él...
Estos sueños, en principio muy básicos y difusos, se van haciendo más ricos y complejos a medida que los niños crecen. La clave de su contenido llega hacia los 18 meses de edad, cuando muchos niños (sobre todo niñas) ya son capaces de contar lo que sueñan. Tampoco hay demasiados datos porque a esta edad les cuesta diferenciar los sueños de la realidad: viven los primeros como experiencias reales, por lo que al hablar de ellos suelen mezclarlos con hechos que les han ocurrido ese mismo día. De nuevo el paso del tiempo es el que ayudará a ir discriminando sueño y realidad. Pero estos primeros sueños relatados indican imágenes y situaciones muy simples y cortas, así como determinados sonidos familiares.
Los más elaborados, con secuencias seguidas y con sentido, en las que el niño se reconoce a sí mismo como un personaje, no llegarán hasta bien entrados los 2 o los 3 años de vida. Éstos responden más a la definición freudiana de los sueños y a su interpretación de que reflejan el intento de realización de nuestros distintos deseos.
fuente:Crecer.

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